Una cosa es que aparezca la CTA como una nueva central. Otra distinta es que aparezcan 14 centrales sindicales y miles de sindicatos paralelos. Y otra MUY distinta, es que aparezcan sindicatos patronales o del estilo “Barrionuevo”.
El supuesto que está por detrás es el siguiente: el movimiento obrero organizado sindicalmente argentino tiene un elevado grado de centralización (característica que es su differentia específica en relación a otros en América Latina). Este centralismo le ha dado una efectividad enorme en la lucha gremial a lo largo de su historia e incluso en su historia reciente (no vamos a insistir sobre esto, sabemos que es un punto álgido del “teorema”, pero lo dejamos para otro momento).
Sin embargo, más allá de la propia lucha y las dinámicas del conflicto gremial. Nos interesa ver aquí cómo funciona la “etapa posterior” al conflicto: la de la negociación (eso que uno podría pensar como una de las resultantes del conflicto).
Vamos a usar unos datitos de un informe del Observatorio de Derecho Social de la CTA, donde cuantifican algunas variables referidas a los convenios colectivos firmados entre 1991 y 2007. Lo pueden bajar de acá.

Esta evolución queda reflejada en la composición porcentual:
Sin embargo de este gráfico también surgen dos “conclusiones” que es necesario marcar.
a) durante todo el período se registra un predominio del convenio por empresa (con algunas excepciones, pero durante esos años, los convenios por empresa agrupan más de la mitad de los convenios firmados).
b) si bien se mantiene ese predominio, puede verse como desde 2003, la participación de los convenios por actividad ha ido creciendo desde un 14.7% en 2003, hasta un 31.6% en 2007
Entonces: vistos estos pocos datos se nos ocurre que en la dinámica de negociación colectiva (remarcamos que no, o al menos no necesariamente, en la lucha) la “fragmentación” existe: los convenios se firman predominantemente por empresa. Con lo cual, llegado el caso, se estaría “reconociendo” una situación de hecho. Pero, a la vez, no deja de ser importante que esta posibilidad se abra en un momento en que la tendencia parece ir hacia el incremento de la negociación por rama.
Las preguntas (que obviamente no logramos responder) es ¿como afectaría una apertura masiva de las organizaciones gremiales a la capacidad de negociación y más importante todavía, de movilización del movimiento obrero, en este contexto?
Veremos, entonces…