Sábato, necrológica de un oscurantista

Teníamos pensado escribir algo sobre "el tío", como lo quieren lavar demasiados intelectuales.

Teníamos pensado glosar algunos de sus ensayos para intentar, si no convencer de lo contrario, al menos matizar esa opinión tan generalizada acerca de que Ernesto Sábato era "progresista", "defendió como nadie los Derechos Humanos y la democracia".

Teníamos pensado hacer eso... pero nos encontramos con ésta nota, que ya lo ha hecho y de manera contundente.

Copiamos algunos párrafos que, creemos, ilustran nuestra posición. No vamos a "hablar" de los apoyos a las dictaduras, ni almuerzos con genocidas, tampoco vamos a hacer juicios estéticos (que como sabemos, son juicios de valor). Vamos a citar algunos párrafos
de esta nota, que citan, a su vez, algunas posiciones filosóficas, éticas y epistemológicas de Sábato con la esperanza de hacer dudar, aunque sea un poco, de ese "progresismo".
Pero Ernesto Sábato no fue un ser despreciable sólo por su apoyo a las dictaduras que le ofrecían almorzar con asesinos mientras desaparecían sus colegas y vecinos. Su producción intelectual en el campo del ensayo lo muestran como un líder del oscurantismo, y del cual se desprende su odio hacia la sociedad y el bien común.
Sábato es el neo-ludita argentino o el Schopenhauer criollo, tiene una larga militancia contra la ciencia y la razón, a pesar de su doctorado en física. Su pensamiento romántico lo expone en el ensayo La Resistencia, que supuestamente se configura como una defensa del ser humano y de la vida. Sin embargo se trata de un alegato contra la ciencia, la técnica, la razón y la solidaridad, y se encamina a favor del oscurantismo y del individualismo.

(...)

No deja de cuestionar a la medicina “occidental” tildando de mito a la separación entre alma y cuerpo para tratar las enfermedades, a las cuales considera una moda que cambia según las ganas de los médicos, los cuales usarían la tecnología como un ritual:
La medicina es una de las áreas donde puede verse una contraola que golpea esta trágica creencia en la abstracción.” ”Pero durante mucho tiempo subsistió en ellos (los médicos) el fetichismo por las máquinas, la razón y la materia, y se enorgullecían de los grandes triunfos de su ciencia, por el solo hecho de haber reemplazado el auge de la viruela por el del cáncer.” (pp. 24).
Al fin de cuentas es más probable que una diarrea sea producida por el pavor de un conflicto personal que por no sé que microbio de esos que están en boga.” (La Robotización del Hombre y Otras Páginas, 1981, pp. 16)"

(...)

Pero, su mayor esfuerzo lo hace al copiar a Nietzsche y a Schopenhauer para plantear como un valor negativo a los ideales del progreso (ciencia, razón, secularización) aunque proponiendo contraposiciones falsas: la ciencia vs. la vida, el arte y el mito. Sin embargo oculta que el arte o el mito no son disciplinas para adquirir conocimiento. Todo esto para denunciar que en nuestra sociedad la razón, la ciencia y la técnica están sobre valoradas, lo cual sería un condicionante del supuesto detrimento de lo subjetivo, los sentimientos, los afectos y las pasiones.

En un reportaje televisivo Sábato afirmó que:
La inteligencia no sirve para nada. Sirve para demostrar teoremas, para fabricar un telescopio, para hacer cosas, incluso cosas así muy gigantescas como esos aparatos que usan los americanos ahora que mandaron un cohete a no sé donde para no sé qué.” “La ciencia y la técnica han servido para arruinar el planeta. Si este país, y en general nuestra civilización, se van a salvar, no va a ser por la ciencia, que lo único que ha hecho hasta ahora es destruir el planeta”. (Aldao. El Ojo Ecéptico 9/10)

Mientras que retoma esta idea en La Resistencia:
Aquella ciencia que iba a dar solución a todos los problemas físicos y metafísicos del Hombre contribuyó a facilitar la concentración de los Estados gigantescos, a multiplicar la destrucción y la muerte con sus hongos atómicos y sus nubes apocalípticas.” (pp. 98). “Esta crisis no es la crisis del sistema capitalista, como muchos imaginan: es la crisis de toda una concepción del mundo y de la vida basada en la idolatría de la técnica y de la explotación del Hombre.” (pp. 99).

La nota completa, acá.

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