La rebelión de los contratistas

Volvemos luego de unas vacaciones y después de un largo tiempo sin postear nada. Como suele pasar en los “regresos”, terminamos volviendo al tema que dio origen a este blog.

El amigo
Charlie Boyle encaró una muy buena sistematización de gran parte del material que andaba boyando por la blogósfera acerca del conflicto con el campo. Aclaremos: no sólo hizo una recopilación, sino que aportó datos “primarios” y enmarcó toda esa masa de información dentro de un marco interpretativo propio. En fin, un pequeño trabajo de investigación…

Pero más allá de pasarle el chivo (que por otro lado, no le hace falta), queríamos llamar la atención sobre un aspecto de la protesta que quizás haya quedado opacado por la “masiva presencia” de los productores. Uno de los
comentarios en el post de Charlie hacía referencia a la participación de los contratistas de maquinarias, un(a) usuario(a) llamada Sombra. Esto era secundado por el chacarero cibernético Mariano T (entre medio de palos a los “cientistas sociales”).

Era un punto que valía la pena observar. En efecto, una de las transformaciones relativamente recientes en el agro argentino es la aparición de sujetos u agentes económicos que se dedican no a la producción directa, sino a la provisión de diversos servicios para las explotaciones; el más común sería el de “alquilar” maquinaria para las diversas labores (siembra, cosecha, etc.). Estos serían especialmente relevantes en la región pampeana y, en todo caso, queda planteada la pregunta por la importancia que puedan tener en regiones donde la expansión de las tareas de mecanización de labores (que pueden estar vinculadas a cultivos regionales o a la expansión de la frontera sojera) es más reciente.

Bien, ¿cómo podemos estimar el peso de estos contratistas? Entendamos que el objetivo no es estimar el número de los mismos (cosa bastante difícil sobre la base de los datos que uno suele manejar) sino tener una cierta idea del peso relativo que estos sujetos pueden tener en las distintas estructuras agrarias y, luego, relacionarlos con la presencia o no de cortes de ruta. Ya hemos hecho las salvedades en otros posts sobre la cuestión de las falacias ecológicas y por eso nos cuidamos de no saltar en la unidad de registro y siempre hablar de departamentos.

Y luego de poner esa advertencia se nos hizo la luz: cuando construimos el IMec, armamos una bruta base de datos con diversos datos que estuvimos probando. Uno de ellos era, precisamente, una de las componentes del IMec (si, ya sabemos que debemos una especie de anexo metodoloógico sobre al construcción de este índice): la cantidad de explotaciones que contratan servicios de maquinaria (en realidad nosotros usamos la superficie contratada, pero ese dato también lo cargamos en nuestra base). Pues bien, entonces la forma de calcular el peso de los contratistas es calcular la proporción de explotaciones que contratan servicios de maquinaria, sobre el total de explotaciones de cada uno de los departamentos de las regiones pampeana y noreste respectivamente. Luego, mediante la utilización del
algoritmo de las K-medias, tricotomizamos los valores de esa variable intervalar, para llevarla a un nivel de medición ordinal y poder trabajar con tabulaciones bivariadas.

Salimos al cruce de una objeción posible:

“Usted, señor cientista social, solo cuantifica el peso de las explotaciones que contratan servicios de maquinaria, pero eso no dice nada acerca de los contratistas.”

Obviamente, tenemos en claro que esto es una estimación “proxy” e indirecta del peso de este sujeto (a). Volvemos a repetir que el objetivo es tener una idea del peso relativo de estos sujetos y no su número. Además, en tanto se asume que buena parte (al menos por ahora) de estos actores son pequeños y medianos empresarios, es razonable pensar que el límite de sus mercados pueden ser definidos en términos de departamentos. Es decir, asumir que buena parte de los contratistas se limitan a proveer sus servicios dentro de los límites de sus respectivos departamentos.

Aquí los resultados (en rojo está la proporciòn de departamentos que no presentan cortes y en verde la que sí):






Fuente: Censos Nacionales Agropecuarios y datos de Andy Tow.


Tal y como era esperable, existe una clara relación (estadísticamente significativa) entre el peso de los contratistas y la presencia de cortes en los departamentos analizados. De hecho es bastante fuerte la asociación: en aquellos departamentos donde el peso de los contratistas es bajo, el 86,9% no presenta cortes. Esta relación va cambiando a medida que aumenta el peso de estos contratistas. En los departamentos con peso “medio”, se reparten en partes iguales (relativamente) y entre aquellos departamentos donde el peso de los contratistas es alto: en estos casos, el predominio de los departamentos que presentan cortes es elevado: 79.4%.

El valor de chi cuadrado es estadísticamente significativo (87.849, para un p<0.000)>acá y acá: cabe definir a los protagonistas de este conflicto como las fracciones capitalizadas del agro argentino. No parecen ser los “pobres del campo”, los que se mueven, sino sectores capitalizados y claramente integrados al mercado local e internacional. En todo caso, una de los procesos que estaría mostrando todo el análisis de este conflicto es el alto grado de desarrollo “industrial” (entendido en términos de organización de un proceso de trabajo y de una estructura de inversión de capital y no, como una rama de producción distinta u opuesta al “agro) del campo argentino.


(a) Una de las condiciones, al menos en la región pampeana, para el surgimiento de contratistas de maquinaria sería la presencia de explotaciones con algo así como una “sobremaquinización”, es decir, la tenencia de una fuerza motriz y una inversión en maquinaria que sería superior a las “necesidades” de esa explotación. Este “plus” sería uno de los orígenes de los contratistas. Esta tesis “clásica” (ver BAUMEISTER, E., 1980,:Estructura agraria ocupacional y cambio tecnológico en la región cerealera maicera. La figura del contratista de maquinaria, Documentos del CEIL, Buenos Aires.) hace hincapié en el origen “productivo” de los contratistas. Esto haría posible la construcción de otro indicador para estimar el peso: cuantificar la concentración de maquinarias para las distintas escalas de explotación en cada uno de los departamentos. Evaluaremos más adelante la posibilidad de construir algún indicador con ese tipo de criterios.



Comentarios

Charlie Boyle ha dicho que…
Buenísimo, es importantísima la insidencia de este sector, para que te des cuenta, un habitante de un pueblito, con un tractor, una cosechadora, un carrito para llevar la soja, un capitla de medio millón de pesos o menos aún es una empresa de maquinarias.
En cada pueblo de nuestra zona hay cuatro o cinco de estos que como los transportistas rurales ven perjudicado su negocio. Ellos viven de eso, el resto del año hacen tareas menores, alguna arada, algún desmalezamiento, etc.
Hay pueblos enteros cuya única actividad son los servicios al campo, nadie que siembra soja va a comprar un tractor o una cosechdora, eso lo atiende otro sector del mercado, es una unidad económica per se.
El tema sigue dando tela para cortar.
Mariano T. ha dicho que…
La presencia de los contratistas para mi significa por lo menos la mitad de la competitividad argentina en el mercado de granos.
Los yankis no los tienen (salvo en la cosecha de trigo de las planicies centrales) los europeos tampoco.
Implican para empezar que aún el productor más chico teóricamente tiene acceso a la última tecnología (no es tan así, porque los mejores contratistas eligen superficies grandes).
Implica también un costo menor, por menor incidencia de amortización, que compensa las financiaciones blandas y largas de los países avanzados. En USA las máquinas se descartan por obsolecencia, en la Argentina en gran parte por desgaste.
También implican la modulización total de la producción. Todo se puede armar como un rompecabezas (expertise agronómico, expertise comercial, maquinaria, tierra y capital).
Cresto ha dicho que…
Yo les soy sincero. Para mí la cuestión de los contratistas es un poco díficil de entender.

Digo, falta mucho laburo de investigación (me parece), más allá de ciertos trabajos clásicos, como para entender bien la posición y la funcion que ocupan en la estructura social agraria.

Hay como imágenes super ambiguas respecto a tipo de empresa. Por un lado, la que plantea Charlie (que un tipo con un tractor puede ser contratista); por el otro, la idea de grandes concesionarios de maquinarias, que serían cualquier cosa menos una PyME.

Algo similar ocurre con el tema de los "orígenes sociales" de estos contratistas. Por un lado he entrevistado tipos que me dicen que son todos ex productores (o incluso productores actuales) que lo que hacen es alquilar las máquinas q les sobran. Por otro, la tesis (yo conozco algunos casos de este tipo) de que son empresarios "urbanos", digamos, que hacen elevad inversión en ,maquinaria para luego alquilar, pero que no son productores. Y en el extremo, la idea de que son capitales bancarios especulativos.

La verdad no se. Pero las imágenes que ustedes brindan ayudan un poco como para tener idea de situaciones "realmente existentes". No se que opinan...
Mariano T. ha dicho que…
El alquiler de máquinas es un fenómeno marginal.
El contratista es una vieja figura que al principio era arrendatario o pequeño propietario, y presta el servicio con su personal propio, no alquila las máquinas.
Su punto de inflexión son los 90, cuando aumentó el "caballaje" de los tractores, el ancho de labor de las máquinas, la tecnología aplicada a las mismas, y el costo.Esto los convirtió en avanzados o rezagados, y cuandolos precios cayeron hacia el final aquellos que no sembraban para ellos, o sembraban poco, quedaron mejor parados.
La aparición de capital financiero alquilando campos los terminó de especializar, y eligieron no competir en el mercado de alquiler, y especializarse en el servicio.
ricardo ha dicho que…
Los contratistas es un fenomeno post Segunda Guerra Mundial en Europa al ser las extensiones trabajadas el unico medio de reducir el costo operativo y por ende mejorar la rentabilidad de la actividad agropecuaria
Los hay en Canadá, menos en EEUU, muchos casi diria muchisimos en Europa (el 100% del tratamiento forrajero de irlanda lo hacen contratistas), en el Este Europeo son la fuerza productiva del agro y en China Hu Jintao acaba de dar na respkn sabilidad mucho mayor a 29 millones (si! millones)de "familias de maquinaria agricola" (contratistas en toda la palabra)y proximamente veremos ecomo se difunden en Africa tambien
Argentina y Uruguay son los paises en donde los contratistas de maquinaria agricola tuvieron mas desarrollo y son el puntal de la produccion agricola (90% de la cosecha, 75% de ls fumigaciones y 65% de las siembras de granos)

Es una rewalidad de la capacidad productiva del contratista, que segun la Universidad de Chapingo, es un verdadero transferente de tecnologia.
Hoy en Argentina tenemos capacidad productiva en maquinatria agricola para 120 millones de tons de granos.
Pero los gobernantes aun no se han percatado por su obtusa y retrograda manera de interpretar al agro.
Bien se han denominado a los contratistas de maquinaria agricola como la "Nueva Clase Media Argentina"
Yo los denominaria la "Nueva Clase Productiva Argentina" donde la esposa, el hijo y hasta el novio de la nena ponen horas de trabajo para el crecimeinto del pais
Tpica empresa familiar que ningun gobierno, ni el mas maligno, podra voltear: el trabajo familiar.
sls cordiales a todos
Ricardo Garbers
Depto Tecnico Economico de FACMA
www.facma.com.ar

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